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Ignacio Asensi Orosa
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EL ESTILO PEDAGÓGICO EN LA FORMACIÓN E-LEARNING
Aparte de los contenidos de una acción formativa que pueden ser más o menos extensos y brillantes, son cuatro los aspectos a tener en cuenta a la hora de desarrollar el material de un curso: EL ESTILO LINGÜÍSTICO: Cada autor tiene su propio estilo, fruto de su formación y reflejo de su personalidad. Por eso hay que poner especial cuidado en utilizar un estilo bastante neutro pero que no sea aburrido –difícil tarea- Un estilo excesivamente técnico acabará produciendo rechazo. Un estilo demasiado florido donde el autor se luzca egocéntricamente, resultará a la larga incomprensible y un estilo muy simple terminará aburriendo al lector. Lo más exitoso es redactar las ideas tal y como surgen del teclado, procurando, eso sí, hacer frases y párrafos cortos, por lo que resulta imprescindible el uso correcto de puntos y comas. Después basta con un repaso al texto y aprovechar la utilización de sinónimos, y sobre todo ser sincero a la hora de redactar ya que alumno acaba captando el carácter y hasta el estado de ánimo del autor. La utilización de verbos de acción proactiva (comer, pasear, pensar, etc) reflejan un estilo dinámico y directo, lo que agradece cualquier lector. Los verbos de tipo pasivo (marcharse, abandonar, finalizar. etc) suponen un estilo más pesado por lo que no se debe abusar de ellos. Tampoco se debe abusar de los tiempos que no sean exclusivamente pasado, presente o futuro. De la misma manera, los términos (sujetos y adjetivos) que indican objetos materiales son mejor recibidos por el alumno (vehículo, casa, perro, etc.) que aquellos que indican ideas o aspectos abstractos (“ansiedad, evaluación, asunto, etc.) ya que estos necesitan un ejercicio de interpretación, por ejemplo “el entorno será más exitoso en función de la viabilidad de los actuales parámetros”. Quizás sea mejor decir “tendremos más éxito si se cumple la situación actual”. Y aunque nos encontramos constantemente con inventores del lenguaje con esperpentos del tipo “velozmente corría el blanco caballo....” (debía ir a algún sitio y es que llega tarde a la cita), no debemos salirnos de la regla básica que tan bien aprenden los niños en la escuela, o sea, seguir el orden de artículo, sujeto, adjetivo y verbo. ¡Siempre! sin concesiones a la imaginación, como por ejemplo “el caballo corría blanco velozmente... “ (debía estar asustado y por eso corría). Seguir la regla supone que nos entiendan exactamente lo que queremos decir, “ el caballo blanco corría velozmente....”. LA COMPRENSIBILIDAD: Entendida como sinónimo de legibilidad. La comprensibilidad hace referencia a las características que debe tener un escrito para lograr que un lector medio llegue a enterarse del mayor número de ideas contenidas en dicho escrito. Tenemos que tener en cuenta que según estudios realizados con alumnos en la Universidad de Columbia, un estudiante medio es capaz de entender un 70% de lo que lee y retener un 30%. Existen diversas fórmulas de comprensibilidad, derivadas de varios estudios sobre dicho tema. La más conocida es la fórmula del Doctor Flesch, estableciendo que la facilidad de lectura se mide por la longitud de las palabras y las frases. Así, una buena medida es la que tiene una extensión media de palabras de 1,5 sílabas y una extensión media de 19 palabras por frase. FÓRMULA DE FLESCHEs la siguiente: C = 206,835 – 0,846 NS – 1,015 NP Donde: P = 207 – 62,3 S – p P = Perspicuidad o comprensibilidad
LA ESTRUCTURA DIDÁCTICA: Nos referimos a la fórmula pedagógica que se utiliza para asegurarnos en la medida de lo posible de que el alumno asimilará las materias impartidas con el mínimo esfuerzo posible, que nada tiene que ver con el estilo ni con el lenguaje. Son detalles específicos del arte o la técnica, pero influyen poderosamente en la rápida captación y lectura del texto. Después de trabajar con diversas fórmulas, consideramos que la más atractiva para el alumno consiste en la que reúne las cuatro acciones secuenciales de aprendizaje siguientes: - CONTENIDO de las materias, que debe cumplir las normas comentadas en cuanto - “ENGANCHES DE MEMORIA”, que suelen ser información destacada al margen - REPASO de la sesión, capítulo o lección, consistente en añadir un CUADRO EL SOPORTE: Se trata de conseguir la mejor ergonomía para el alumno con respecto al material de estudio. Todo cuenta. Tipos de carpetas, encuadernación, colores, formatos de escritura, encabezados y piés de página, imágenes, fotos, cuadros, tipo de letra (aconsejamos Times New Roman para cursos cortos ya que parece la que más retentiva ofrece y Arial para cursos más largos ya que es más descansada para la vista), separadores, gramaje del papel (si este es el soporte elegido). Resulta muy interesante el uso de destacados en las frases a base de emplear negritas, subrayados, cursivas, etc., y en los párrafos (asteriscos, símbolos), pero sin exceso, ya que cada cambio del tipo de letra produce una variabilidad en la atención del alumno y puede producir cansancio. También es muy conveniente dedicar el primer capítulo a explicar la metodología de autoestudio (no hay que olvidarse de que el alumno no dispone de la presencia del profesor y toda ayuda es bienvenida), la forma de comunicación con el tutor, así como la justificación de la estructura y organización del curso. Un aspecto muy interesante es visualizar el índice en forma de Organigrama, en el que de un sólo vistazo “top-down”, el alumno puede contemplar el contenido y la secuencia de desarrollo de forma global. El curso puede acabar con un examen o trabajo final y una dotada bibliografía.
Ignacio Asensi Orosa |
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Management Solutions S. L. Consultoria de Calidad y Limpiar Medio Ambiente
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