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Angel Tajuelo Pardo de Andrade

Ángel Tajuelo Pardo de Andrade
Vicealmirante de la Armada (Ret.
)

 

 

INVESTIGACIÓN,  DESARROLLO  E  INNOVACIÓN


Círculo vicioso: vemos – queremos – urgimos – adquirimos – dependemos

Círculo virtuoso: detectamos necesidad – fijamos requisitos – proyectamos – desarrollamos – fabricamos – usamos – mejoramos – sustituimos – podemos exportar.
(Es más largo, claro = ¡PACIENCIA!).

Realmente no recuerdo cuando el filósofo dejo aquello de:” ¡Qué inventen ellos!”, entre otras cosas porque, aunque ya viejo, yo no había nacido todavía. Sin embargo, puedo afirmar que desde que tengo uso de razón “profesional” (en la Armada ¡una pasión!) vengo oyendo la cantinela de la Investigación y Desarrollo (el tan sonado I + D), y más modernamente con la adición de la Innovación, que, a fuerza de salirme un tanto de la línea expositiva, me temo que añade poco conceptualmente y, al mismo tiempo, despista en un momento en el que, por lo menos a mi modo de ver, el concepto I + D no había sido todavía asimilado por el pueblo español. Y digo pueblo español porque esta cuestión no está sólo a nivel de altos cargos del Gobierno y de las Empresas, sino que tenemos que imbuir a todos los españoles trabajando en cualquier puesto alto o menos alto, funcionarios de alto nivel o de bajo nivel, empresarios y autónomos, y, si me descuido, hasta a operarios y obreros, tenemos que imbuirles decía, que la posibilidad de mejora puede estar al alcance de cualquiera que tenga un poco de interés por su trabajo.

Este comentario viene al caso, ya que estimo que el proceso que actualmente se sigue (en general, por supuesto) en la obtención de algún medio necesario para mejorar la eficacia, efectividad, seguridad, comodidad, salubridad u otra característica de un elemento de trabajo, cualquiera que pueda ser, el proceso de obtención, decía, sigue el círculo vicioso indicado al principio de este escrito: Vemos (¡has visto qué bueno es eso!) – queremos (¡qué bien nos vendría!) – urgimos (¡lo necesitamos enseguida!) – adquirimos (¡los papeles ya irán detrás!) – dependemos

Vemos, la mayor parte de las veces es algo que nos parece muy conveniente para nuestra actividad; normalmente lo vemos en el extranjero o fabricado por una empresa extranjera.

Queremos, porque nos parece que su incorporación sería positiva; la experiencia indica que con frecuencia sus beneficios no son los esperados.

Urgimos, porque enseguida nos entra la prisa, siempre mala consejera.

Adquirimos, contra viento y marea, en cuanto las posibilidades financieras nos dan el menor resquicio, a veces con poco estudio previo.

Dependemos, piezas, reparaciones, mejoras….

Esto visto, estimo que para borrar de verdad de nuestro subconsciente eso que decíamos de “¡qué inventen ellos!”, tendríamos que instalar en la cabeza de los españoles otro proceso (¿carta de ruta, diríamos, para ir a la moda?); sería la consistente en la otra parte del encabezamiento de este escrito:

Detectamos necesidad, ¡qué bien me vendría… ¡ - Fijamos requisitos, debería tener… y hacer… - Proyectamos, redactamos un documento válido - Desarrollamos, nuestra industria, laboratorio…- Fabricamos, ¡manos a la obra! - Usamos, para eso lo fabricamos - Mejoramos, ¿y si se le pudiera cambiar…? - Sustituimos, ahora ya deberíamos hacer otro que… - Podemos exportar, si es bueno, seguro. ¡Tengamos fe!

Detectamos necesidad, y no me digan ustedes que no nos quejamos muchas veces los españoles de los medios que tenemos en nuestras manos, y que no desearíamos disponer de “algo mejor”

Fijamos requisitos, porque una necesidad expresada por una persona que puede ser desde un trabajador manual a un profesional de alto nivel, necesita de un estudio que, además de confirmar la necesidad, explore la viabilidad y defina lo que realmente queremos obtener.

Proyectamos, es decir, reflejamos los requisitos en algo que permita su desarrollo, fabricación o construcción

Fabricamos, dependiendo de la entidad del producto siempre será conveniente obtener un primer ejemplar para comprobar y mejorar antes de la producción en serie. Había alguien que decía: “construimos prototipos en serie”. Ruinoso.

Usamos, esperando que tenga un alto rendimiento

Mejoramos, incorporando aquello que el uso aconseje para hacer el producto más eficaz

Sustituimos, siguiendo casi el mismo proceso, cuando vemos que la tecnología del momento puede mejorar lo que tenemos entre manos.

Podemos exportar, agresividad comercial en marcha.

¿Qué circunstancias o cualidades tienen, deben de tener o es conveniente que acompañen o impulsen el proceso? Hay TRES importantes de las que creo que no carecemos los españoles, pero que es preciso motivar y fortalecer entre todos los que en uno u otro puesto toman parte en una actividad cualquiera. Son cualidades ya expresadas en otro trabajo, pero que parece debo mencionar aquí para hacer de este escrito algo completo en sí mismo.

La primera de esas cualidades es la INICIATIVA por la que una persona es capaz de pensar en la mejora de lo que está haciendo y que, al mismo tiempo, le posibilita para expresar esa necesidad sentida. Claro que, dependiendo del puesto que ocupe la persona en cuestión, debe estar en un ambiente que propicie el diálogo. La división que ahora llaman de Recursos Humanos debe ”tener el ambiente engrasado”, y, ya no digamos, el empresario, al que entrar en el proceso expuesto siempre le saldrá más barato que pagar sueldos bajos y “andar” con contratos temporales.

La segunda cualidad es la CREATIVIDAD que tiene que acompañar tanto al promotor de una idea que pueda llevar al desarrollo de un elemento nuevo (o a la mejora de algo ya existente – aquí sí entra la Innovación), como al investigador que va a desarrollar la idea original.

Por último la COMPETITIVIDAD llevará a tener presente que la eficacia de los que se desarrolle debe de ir acompañada por un coste adecuado que lo haga finalmente rentable.

O sea que, casi matemáticamente, podríamos establecer la siguiente igualdad:

I + D + I = I + C + C

Claro que no puedo dejar de citar otro ingrediente imprescindible para que una Empresa de este tipo llegue a buen puerto; es nada menos que la PACIENCIA… paciencia para saber que algo que se inicia y se fomenta requerirá un tiempo para llegar a buen término. Esto puede especialmente suceder en el caso de personas de cierto nivel de la Administración que cambian de puesto con una frecuencia superior  al periodo de obtención de un buen producto; no cabe duda de que eso de no ver realizado algo que se ha iniciado requiere un cierto temple que impida imprimir urgencias y propiciar saltos en el vacío poco deseables.

Esto último es en extremo aplicable al Ministerio de Defensa, que podría ser motor de muchas investigaciones provechosas por medio del INTA y del TALLER DE PRECISIÓN, o de sus sustitutos (que no sé como está ahora organizado esta parte de Defensa), en el que los cambios a alto nivel pueden propiciar no solo las dañinas urgencias antes citadas, sino también un defecto de supervisión y exigencia de rentabilidad de los fondos aplicados.

Pues bien, esperemos poder transformar poco a poco la ya muy citada frase filosófica, en el convencimiento de que el futuro está en el progreso técnico, y que éste debe de ser catapultado por el I + D + I (= I + C + C… + P).

Ahora que queremos cambiar el modelo productivo, no hay más remedio que entrar de verdad, no demagógicamente, por este camino. Hasta es posible que la anunciada nueva ley de Economía sostenible nos dé pábulo a escribir algo más sobre el tema. Detectamos necesidad…fijamos………….

.ANGEL TAJUELO PARDO DE ANDRADE
VICEALMIRANTE DE LA ARMADA (Ret.).

 
 
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